Centenario de Fundación Gutenberg
Excepcional evocación:
“Vibraciones Centenarias” Salón Histórico-Cultural
– Período Fontana – Fontanes – Spilembergo
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Dentro del programa de actividades culturales en festejo del centenario de Fundación Gutenberg alcanzó un pico de máxima jerarquía la inauguración de la muestra pictórica de destacados artistas, quienes entre los años 1934 y 1939 fueron alumnos del gran maestro Lino Enea Spilimbergo, entonces docente en el Instituto Argentino de Artes Gráficas.
En el calendario de festejos por su centenario, Fundación Gutenberg vivió un acontecimiento excepcional por la admiración que provocó, la emoción que generó y por la jerarquía del contenido que mostró. La Muestra de Arte denominada “Vibraciones Centenarias – Salón Histórico Cultural”. Fue el homenaje a una etapa singular del entonces Instituto Argentino de las Artes Gráficas entre los años 1934 y 1939, conocida como el período Fontana – Fontanes – Spilimbergo. Tres personalidades que estuvieron en la conducción de ese Instituto sintiendo que ejercer la actividad gráfica iba unido al sentimiento artístico.
Genera admiración no exenta de asombro conocer que artistas de la talla de Eolo Pons, Leopoldo Presas, Alberto Altalef, Oscar Anadón, Andrés Calabrese, Antonio D’Amato, José Gesualdi, Aarón Lipietz, Luis Lusnich, Medardo Pantoja, Ideal Sánchez y Bruno Vernier, estudiaron dibujo en las aulas del Instituto que constituye la primera etapa de la actual Fundación Gutenberg y con un maestro con mayúscula como Lino Enea Spilimbergo. |
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Una época, sin duda, muy distinta en cuanto al predominio de la técnica pero que se vincula al presente en la búsqueda de la dimensión artística que está implícita en todo producto gráfico que apunte a la excelencia, demostrando el eslabón que une el arte con la actividad industrial gráfica. Así lo subrayó el director ejecutivo de Fundación Gutenberg, Lic. Roberto Candiano, en el mensaje que pronunció en el acto inaugural de la Muestra de Arte: “El espíritu que guió las producciones de estos artistas sigue estando vigente ya que nos muestra el camino de una Argentina invisible, que quisimos hoy hacerla visible, para poder disfrutarla y emocionarnos con ellos. Aunque algunos de ellos hoy no estén con nosotros, siguen y seguirán estando siempre.”
| Las licenciadas María Pía Doldan y Mónica Vidal, quienes junto con el Lic. Roberto Candiano, tuvieron a su cargo la coordinación general, expresaron cuánto las había movilizado y enriquecido humanamente haber trabajado en la concreción de la muestra. A la vez señalaron la generosa colaboración que brindaron los maestros Presas y Pons directamente, los familiares de los otros pintores, galeristas, lo mismo que el señor Rodolfo Álvarez, presidente de Casa Hutton, una de las firmas proveedoras auspiciantes que facilitó valiosa documentación a través de entregas de la revista Páginas Gráficas publicadas en el período recordado. Un período en el que junto con el maestro Spilimbergo integraron la Junta Directiva como presidentes los gráficos José Fontana y Juan Fentanes. |
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El espacio de la Exposición abarcó la sala del auditorio y el patio techado de la sede de Fundación Gutenberg. En el auditorio se expusieron obras y recuerdos personales de los dos pintores aún vivientes de aquel grupo excepcional de artistas, los consagrados maestros Eolo Pons y Leopoldo Presas. Quienes también compartieron con sendos cuadros la exposición de las obras de los demás pintores, ubicas en altos prismas en el patio techado.
Emociones y vivencias
Con seguridad, el momento culminante del día de la inauguración fue precisamente el encuentro de Leopoldo Presas y Eolo Pons. El abrazo después de tantos años transcurridos despertó un alud de recuerdos sobre aquellos días en que eran aprendices y, al terminar las clases, compartían alegres reuniones de amigos, incluidos los paseos para ir a “jugar la pelota a paleta”. Y agregó el maestro Pons: “Con Leopoldo somos como hermanos, nos conocemos desde los 16 o 17 años”.
Rodeados del afecto y entusiasmo del público, recordaron: “Cuando nos enteramos de que el maestro Spilimbergo, que tenía mucho predicamento entre la juventud de aquella época, iba a dar un curso de dibujo y pintura en el Instituto Argentino de Artes Gráficas, un grupo de compañeros que cursábamos en la Escuela de Artes Decorativas de la Nación “Manuel Belgrano”, nos vinimos a inscribir para las clases que se daban a la noche”, Preguntados por el maestro, entre otras manifestaciones, se lo describió así: “Spilimbergo nos transmitía teoría muy escueta pero profunda. Dialogando y ejercitando nos hizo comprender que el arte cumple una función social, que mejora la condición humana. Esa fue su gran enseñanza.”
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Tomando la palabra para explicar lo que la Muestra de Arte les suscitaba el maestro Pons comentó: “Ver las obras de mis compañeros, que la mayoría ya no está, es muy emocionante porque nosotros nos sentíamos muy unidos. Allá, por la década del 40, hicimos una exposición todos juntos. Pero creo que, de entonces a ahora, ésta es la primera vez que se han reunido nuestras obras para mostrarlas en conjunto”.
Junto a las evocaciones de esos dos maestros, se agregaron las de discípulos y familiares de los demás pintores recordados.
| Así Georgina Labró, hoy también pintora y docente, recordaba a su maestro Ideal Sánchez: “Era muy reservado en cuanto a su vida personal. Nos habló de su maestro Spilimbergo pero nunca mencionó el lugar donde había tomado las clases. Sin embargo, nos llevaba a sus alumnos a visitar el Instituto de Artes Gráficas y él sólo nos llevaba a lugares que consideraba importantes. De esas visitas recuerdo la gran cordialidad con que directivos y profesores nos recibían. Nos dejaban, por ejemplo, aprender a trabajar en serigrafía y a practicar.” Reflexionó que de haber estado presente, habría aceptado el homenaje tributado en la Muestra del Centenario de Fundación Gutenberg con mucho cariño “y con mucha dignidad, así lo imagino.” |
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Por su parte, el hijo de Antonio D’Amato, Juan Carlos comenta que le hubiera gustado haber conversado con su padre mucho más sobre esa época de su vida. Sin embargo, señala que cuando se refería a esa etapa lo hacía con mucha emoción, recordando sobre todo a su maestro y a sus compañeros. “Mi padre era obrero metalúrgico, le gustaba el arte pero no lo veía como medio de vida. Por eso no sabemos cómo se acercó al Instituto pero sí que se hizo muy amigo de Spilimbergo, quien manifestó que se sentía orgulloso de haberlo tenido como discípulo. Las revistas Artes Gráficas de los años 1937 y 1939 que siempre guardó con mucho cuidado, son una prueba de lo que para él significaron esas clases en el Instituto Argentino de Artes Gráficas”.
Antonino Pantoja, hijo de Medardo, se entusiasmó relatando: “Para mi padre fue una etapa gloriosa porque culminó toda una tarea de aprendizaje, que venía realizando, y que luego fue dejando huellas en sus obras, y más por haber estado al lado de ese grande e insigne maestro como lo fue don Lino E. Spilimbergo, con quien luego se cimentó una permanente, fluida y emocionada relación epistolar.”
| Cuenta que Medardo Pantoja siempre recordaba “con profunda e íntima emoción” su permanencia en Buenos Aires, que le permitió estar en contacto con los grandes de la pintura contemporánea y de la cultura en general, “ámbitos en los que cosechó inolvidables amistades y admiración por los rasgos de su personalidad y por el talento que ya venía demostrando”. En relación con lo que le hubiera significado haber podido asistir a la Muestra Homenaje, Antonino comenta: “Imagino que este hecho lo habría conmovido profundamente porque lo hubiera retrotraído a esa época gloriosa que le tocó vivir, y más aún, reencontrarse con esas glorias contemporáneas de la plástica nacional.” |
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La mirada crítica
Para quienes pertenecen a la comunidad de la industria gráfica la exposición realizada en Fundación Gutenberg, ante todo, conmueve y enorgullece. La subjetividad de los sentimientos se impone. Por eso, se invitó a un reconocido crítico de arte del medio a que visitar la Muestra y que la evaluara. En una entrevista periodística el crítico Horacio Safons dio su evaluación especializada.
- ¿Cuál fue su impresión al recorrer la Muestra de Arte en Fundación Gutenberg, teniendo en cuenta que se exponían obras de artistas que recibieron formación de dibujo y pintura en un ámbito dedicado a la capacitación técnica: el Instituto Argentino de las Artes Gráficas?
Hay que destacar varios puntos en esta muestra. El primero es que se haya conseguido obtener esta cantidad de obras facilitadas en muchos casos por las familias de aquellos artistas que ya han fallecido. Reunir obras es una tarea no fácil, porque implica no sólo los aspectos de obtener y transportar, sino porque generalmente, se es reticente en facilitarlas y en muchos casos, supone suscribir pólizas de seguro. En segundo lugar, que al ser la mayoría de las obras propiedad de los artistas o de los familiares de los artistas, siempre tienen un connotación especial, porque son aquellas que el pintor ha reservado para su propia “colección” por muy diversos motivos que pueden ir desde lo afectivo a su importancia y significado en el conjunto de la producción.
| En tercer lugar, que el espacio de la Fundación Gutenberg (salvo en lo que concierne a la iluminación), es un espacio apropiado para exhibirlas y la muestra ha sido debidamente cuidada. No es un tema menor cuando muchas instituciones habilitan exposiciones de todo tipo, sin ningún cuidado ni excelencia. Además se ha impreso un catálogo, que si bien carece de análisis crítico, asegura la existencia de una fuente de consulta a la que recurrimos los críticos y los investigadores cuando debemos relevar los perfiles de la producción artística nacional. Por todo esto debemos felicitar a la Coordinación General que han integrado Roberto Candiano, María Pía Doldán y Mónica Vidal y claro está, a la Fundación. |
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- De los docentes de la década del ’30 en el Instituto, sin duda, el más famoso ha sido Lineo Eneas Spilimbergo. ¿Encuentra que existe alguna influencia en los pintores que integran la Muestra y que fueron sus alumnos?
Tendría que aclarar que nos estamos refiriendo específicamente a las obras exhibidas y no a la producción general de estos artistas que, felizmente, han elaborado su propio y distintivo lenguaje, como sin duda deseaba Spilimbergo ya que era un excelente docente; no quería encerrar a sus alumnos en la trampa de hacerles ver el mundo según su propia mirada, sino darles instrumentos para abordar desde cada postura personal al mundo de las formas y del color. En este aspecto las obras de Alberto Altalef. José Gesualdi, Ideal Sánchez y Bruno Venier son las que hacen más visible el sentido de estructura característico de Spilimbergo. En Altalef casi otorgándole a la figura carácter escultórico, ya que el color viene a reforzar la potencia volumétrica, antes que a vehiculizar lo expresivo; en el retrato “Rosita” de Gesualdi, emerge ese concepto de lo rotundo en las formas y la psicología introvertida del personaje, presentes en las obras de quien fuera recordado Director de la Escuela Superior de Pintura de la Universidad de Tucumán y Profesor en el Instituto Argentino de Artes Gráficas de la Fundación Gutenberg; en el óleo de Sánchez, destacamos el arabesco lineal que une los planos y las formas en un ritmo interno sensible y envolvente, inclinado hacia una abstracción casi geometrizante, bastante atípico en este artista y, por último, en Venier (“Sombrero Nuevo”, 1992) las acotaciones lineales de la cabeza y de las manos, que recuerdan los rasgos estilísticos de Spilimbergo dibujante.
- ¿Qué destacaría del estilo y la personalidad de cada uno de los maestros cuyas obras se exhibieron?
Eolo Pons, Leopoldo Presas, Oscar Anadón, Andrés Calabrese. Antonio D´Amato, Aarón Lipietz , Luis Lusnich y Medardo Pantoja, son los otros integrantes de la muestra. A mi juicio, la obra más atractiva y singular, de todas las expuestas, es un óleo del año 1944, “Paisaje con figuras” de Antonio D´Amato. Con una paleta intensa y de riesgo, el artista nos entrega una obra de clima surrealista, potente, de un cromatismo agresivo y deslumbrante. Pintura digna de figurar en nuestro Museo Nacional de Bellas Artes. Por supuesto, las obras de Presas y de Pons, que nos permiten abarcar la fruición por la materia y el color del primero, con el sentido de las transparencias lumínicas del segundo, dan contundencia a la exhibición. La obra de Pantoja, con su clima de agobio, sus figuras como esquemas, estáticas y enigmáticas, se encuentra bien representada y la “Figura” de Lusnich, más próximo en esta pintura a Gómez Cornet que a Spilimbergo, pone diversidad en el conjunto y da cuenta de caminos propios, a la vez que de autenticidad profesional. No son de destacar “Mujer con red” de Anadón, ni el óleo de Calabrese “Sin tìtulo”, aunque la pintura de este último, tiene sin duda, en relación con “Mujer con red” más entidad pictórica. A mi juicio, son dos obras menores que no los representan adecuadamente. Por último, “Desde la Terraza”, de Lipietz completa esta recomendable muestra, una pieza de tendencia geometrizante, con juegos de luz y sombra, discreta y agradable, aunque si tenemos en cuenta su fecha de ejecución (1969), excesivamente convencional ante todo lo acaecido en el arte argentino en la década de los sesenta.
- ¿Qué mensaje cree que esta Muestra de Arte está transmitiendo sobre una industria que en la década del ’30 tenía mucho de artesanal y de ahí su aspiración de denominarse arte y que actualmente, en la mayoría de sus especializaciones, está dominada por la tecnología?
Estoy convencido que la puesta en escena de esta “Muestra de Artistas Plásticos” es eficaz para señalar la estrecha relación existente entre la gráfica y las artes plásticas. El mundo del arte no se concibe sin los libros, los catálogos y las reproducciones que una gráfica de alta calidad técnica, pone el alcance del público. La gráfica no es sólo en este aspecto una eficiente auxiliar de la promoción del arte por su extraordinaria capacidad tecnológica para reproducir, es en si misma, un instrumento básico para la construcción del imaginario colectivo. El diseño gráfico es tal vez uno de los puentes más efectivos para poner en evidencia la mutua complementación de lo que denominamos artes visuales. Arte y Diseño no serían lo que son, si no existiera la tecnología gráfica que la Fundación Gutenberg representa tan acabadamente.
Espero que la Fundación mantenga su espacio de exhibiciones en esta línea de excelencia que tuve oportunidad de apreciar. |
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La percepción de artista
El escultor Blas Gurrieri estuvo en la inauguración para saludar a “los maestros Eolo Pons y Leopoldo Presas, indiscutibles valores de la plástica argentina de nuestro tiempo, sintiéndome orgulloso por la vieja amistad que nos une”.
| Respecto de lo expuesto señaló el artista: “Dignos los trabajos de los expositores que acompañaron a los homenajeados”. Y agrega: “Las cómodas y funcionales instalaciones de Fundación Gutenberg hacen que las obras de todos se puedan apreciar aún más”. Recuerda que conoció la institución “a principios de los años cincuenta, a través del Profesor Onofre Pacenza”. Cuenta que: “Recorriendo sus talleres y conociendo lo que allí se dictaba, pude apreciar la rigurosa enseñanza que se impartía entonces y seguro que hoy se siguen los mismos principios, acompañados por la evolución tecnológica en la materia.” Concluye que: “Sin duda alguna es indiscutible el nivel de la capacitación que ofrece, manteniendo el prestigio de la institución. Prueba de ello es el elevado conocimiento en las Artes y Oficios de la Industria Gráfica con que sus alumnos egresan”. |
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Corolario
Cuando se haga memoria de cómo fueron los festejos de los 100 años de Fundación Gutenberg – Instituto Argentino de Artes Gráficas, quedará como uno de los de mayor jerarquía y trascendencia“Vibraciones Centenarias – Salón Histórico Cultural”. Para construir un evento así hubo un equipo de gente que se comprometió desinteresadamente. A esta circunstancia se refirió el presidente de la institución, Armando Espósito, en sus palabras de bienvenida durante el acto inaugural. Puso de relieve la calidad humana del personal de Fundación Gutenberg que se revelaba en la dedicación y empeño con que trabajaron para ofrecer una muestra de arte como la que se estaba ofreciendo. Además de quienes estuvieron en la coordinación general, ya nombrados más arriba, intervinieron en la coordinación operativa: María del Pilar Baldani, Mirta Baldonedo, Pablo Cáseres, Marcos Fernández, Marina González Carrera, Francisco Mediola, Carlos Oviedo, Cristina Romero, Ana María Sollosqui y Silvina Subotich.
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