24/06/2006

Capacitación: un valor agregado

El aumento de la moral, las capacidades, la independencia y el sentido de pertenencia del personal da como resultado una mejoría tanto en la calidad como en la cantidad de la producción. Por esta razón, la capacitación debe dejar de verse como un costo para la organización y empezar a tomarse como una inversión a largo plazo.

Mariano Alvarado.
Socio de AUREN, consultora de servicios avanzados de gestión de empresa, miembro de Alliott Group.

Es sabido que múltiples factores hacen al éxito de una compañía y el más importante de ellos es, sin duda, su capital humano. Las capacidades técnicas, operativas y actitudinales de los empleados son las que, en gran medida, logran el cumplimiento de los objetivos de una empresa.

En este sentido, la capacitación es una herramienta útil para que la empresa lleve a cabo sus objetivos de manera satisfactoria. Si bien la experiencia adquirida dentro de la organización es fundamental en la formación de un empleado, la capacitación brinda un valor agregado, ya que cumple una función educativa por la cual se deben satisfacer necesidades presentes y prever necesidades futuras.

Los constantes cambios que se desarrollan en el mundo hacen que el hombre, para progresar, deba adquirir nuevos conocimientos a gran velocidad. El avance es tal que, a pesar de tener un título universitario o de posgrado, se hace necesario estar actualizado para no desnivelarse en relación a los pares que sí lo hacen.

Estas ventajas directas hacia el empleado se convierten en beneficios para la empresa. En primer lugar, una correcta capacitación crea una alta moral en el personal, ya que siente que la empresa se preocupa por ellos. De este modo, actúa con una función motivadora, logrando crear un sentido de pertenencia que ayuda a mantener la estabilidad en la organización. Asimismo, el empleado capacitado puede lograr una mayor independencia, lo que reduce la necesidad de supervisión.

Estos beneficios, que brindan los cursos enfocados al personal, confluyen en una mayor productividad de la empresa. El aumento de la moral, las capacidades, la independencia y el sentido de pertenencia del personal da como resultado una mejoría tanto en la calidad como en la cantidad de la producción. Por esta razón, la capacitación debe dejar de verse como un costo para la organización y empezar a tomarse como una inversión a largo plazo



Conceptos constantemente recordados por el presidente de Fundación Gutenberg, empresario gráfico Armando Espósito:

“El mejor legado que le podemos dejar a nuestros hijos es la capacitación...”

“Para los empresarios la capacitación es nuestra mejor inversión...”



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