24/03/2007

El PBI y las perspectivas de la inversión

El PBI ha tenido un fuerte incremento por cuarto año consecutivo. La inversión fija también creció, pero a ritmo menor que años anteriores y tuvo una retracción el último trimestre del año. Sostener la inversión es necesario para un crecimiento sin inflación. Para estimular la inversión se requiere seguridad jurídica, seriedad institucional, crédito bancario accesible para las empresas y razonabilidad salarial

Editorial del diario Clarín de Buenos Aires, domingo 18 de marzo

La actividad económica mantuvo, el año pasado, un elevado ritmo de crecimiento, aunque con algunas señales que deben tomarse en cuenta para evitar una retracción o para que ésta no sea inflacionaria.

El PBI experimentó por cuarto año un incremento importante —en esta ocasión un 8,5%, con lo que está casi un 18% sobre el pico logrado en 1998, antes del inicio del declive hacia la crisis. Esta evolución se sustentó tanto en el consumo como en la inversión, que aumentó un 19%. Este porcentaje es verdaderamente importante y elevó la relación entre inversión y PBI al 21,7%, una cifra también superior a la de 1998. Aun así la evolución y las perspectivas de la inversión deber observarse con cautela, en primer lugar, porque la tasa de incremento de la inversión bruta fija tiene una tendencia declinante desde su rápida recuperación en 2003, y porque en el último cuatrimestre del año pasado sufrió una desaceleración.

El aumento en la inversión fija en los últimos años estuvo muy influido por la construcción y, dentro de esta por la privada, la cual es fundamentalmente residencial. La inversión en bienes de capital —la que tiene más influencia en el dinamismo y las ganancias de productividad—, es la mitad de la inversión total. La versión oficial enfatiza el hecho de que la desaceleración del último cuatrimestre se debió a que la desmejora del clima retrasó construcciones en marcha. Pero también es cierto que bajó la importación de los bienes de capital y que se habría producido una reducción de la inversión pública.

El análisis de las cifras de los próximos meses permitirán evaluar si la retracción se ha debido a una causa fortuita o si marca alguna tendencia. Por el momento es necesario recordar que el sostenimiento de la inversión es fundamental para ampliar la oferta de bienes y servicios y evitar presiones inflacionarias y para ganar competitividad en el mercado internacional.

El estímulo a la inversión en bienes de capital y en infraestructura asociada a las actividades productivas y de servicios requiere varias condiciones. Una de ellas es el sostenimiento de un buen clima de negocios con seguridad jurídica y seriedad institucional. El cumplimiento de estos requisitos es responsabilidad fundamental de los gobiernos nacional y provinciales y en muchos aspectos está lejos de lo necesario.

En un plano más estrictamente económico es fundamental la disponibilidad de crédito de largo plazo en condiciones compatibles con la rentabilidad de los negocios. En los últimos años el crédito al sector privado aumentó en términos reales, pero es todavía bajo en relación con el PBI, en comparación incluso con países como Chile o Brasil. Además, un amplio segmento de empresas medianas y pequeñas no tiene un adecuado acceso al mismo por restricciones en las normativas o por arrastrar las consecuencias de la crisis.

Una mayor oferta de crédito en condiciones de accesibilidad permitiría incrementar la capitalización de muchas firmas que están demostrando capacidad para crecer y exportar, tanto en rubros tradicionales como en nuevos horizontes de negocios.

Otro aspecto a considerar es la deuda con el Club de París, cuyo arreglo es necesario para que empresas extranjeras puedan acceder a financiamiento para inversiones en la Argentina. El Gobierno ha mostrado disposición a negociar el pago, pero las tratativas por el tema se estancaron por la presentación de nuevos requisitos por parte de los acreedores. Así las cosas, es necesario encontrar una vía de normalización para mejorar el atractivo de la economía local para el capital externo.
Queda, finalmente, el tema de la discusión salarial en ciernes. Es de esperar, en este aspecto, que las negociaciones por venir reproduzcan la razonabilidad de las que se desarrollaron el año pasado, y que los acuerdos a que se llegue sean compatibles con niveles de rentabilidad que permitan sostener la inversión privada.

El PBI ha tenido un fuerte incremento por cuarto año consecutivo. La inversión fija también creció, pero a ritmo menor que años anteriores y tuvo una retracción el último trimestre del año. Sostener la inversión es necesario para un crecimiento sin inflación. Para estimular la inversión se requiere seguridad jurídica, seriedad institucional, crédito bancario accesible para las empresas y razonabilidad salarial.



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