08/03/2017

Eficiencia energética: oportunidades para grandes usuarios

Lo que debe buscar el consumidor no es disminuir el consumo sino aumentar la eficiencia energética.

Teniendo en cuenta la situación que vivirá el sector privado de grandes usuarios eléctricos a partir del 1/1/18 (y sabiendo que su situación se hará más y más cara a medida que pasen los años), la presente nota está orientada a entregar al particular o empresario ciertas herramientas para mitigar el impacto de los incrementos tarifarios que significará el Régimen de Fomento a las Energías Renovables. En primer lugar se hará una presentación del tema y al final se podrán encontrar una serie de útiles herramientas ofrecidas desde el sector público al privado.
 

Cierto es que mucho se ha hablado del “ahorro” energético pero esto es (según se vea) un error técnico y de comunicación de los voceros que tiene este gobierno en el sector. Lo que debe buscar el consumidor no es disminuir el consumo sino aumentar la eficiencia energética. La idea no es volver a la edad de las cavernas y no prender siquiera la luz para no gastar (que es necesaria tanto para vivir nuestras vidas de hoy como para producir) sino buscar formas de obtener la misma prestación con menor consumo. Es un tema tan importante que incluso varios Ministros de Energía han concordado en considerar a la eficiencia como “otra fuente de energía” y “una manera económica y rápida de contribuir a: aumentar la seguridad energética; reducir los costos de generación, […] disminuir la dependencia de importar combustibles, mejorar la competitividad de la economía reduciendo los costos totales de operación, mitigar […] subsidios a la energía y finalmente a reducir las emisiones de gases de efectos invernaderos.”. También cumple un rol fundamental en lo que se denomina la “seguridad energética” (que se encuentra referida a la estabilidad del sistema y garantía de suministro); un sistema eléctrico eficiente será más estable, barato, tendrá más capacidad ociosa y disminuirá sus cortes.
 

Existe un concepto general ya establecido en varias investigaciones y artículos internacionales  que “el mejor MegaWatt ‘generado’ es el NegaWatt” (criterio adoptado por la Directiva 2012/27 de la Unión Europea, por los estudios del CEER y las Directrices Generales de Eficiencia Energética del MERCOSUR). El concepto de NegaWatt vendría a ser cada Watt que se pueda utilizar para otros propósitos en virtud de una mejor implementación del servicio de energía eléctrica y un ahorro logrado gracias a una acción concreta y buscada para mejorar la eficiencia del sistema consiguiendo las mismas prestaciones. Estas modificaciones repercuten en una disminución considerable del consumo eléctrico y por ende de las facturas a pagar, incluso pudiendo significar la posibilidad de reducir la potencia requerida a la distribuidora (recordamos: único criterio tomado en cuenta por la normativa para definir si uno es “gran usuario” y está obligado a pagar la diferencia de precio de las energías de fuente renovable).
 

A modo meramente enunciativo, se darán algunas recomendaciones generales de las más comunes para mejorar la eficiencia. En primer está la generación propia suplida con bancos de baterías. Es de gran relevancia en sistemas de tarifa diferenciada de acuerdo al horario o por consumo (está pensado para que en el momento de pico o mayor tarifa eléctrica el consumo se produzca desde la batería y no de la red). En nuestro país no sería de gran utilidad pero es una tendencia a nivel global.
 

Como segundo punto está el aprovechamiento térmico. El cual está orientado principalmente a las fábricas. Son sistemas que funcionan básicamente como la tecnología de los “turbo” de los autos (que vuelven a inyectar al motor los gases generados en el proceso de combustión para multiplicar su potencia), en este caso se toman los gases de altas temperaturas de procesos industriales para aprovechar dicha energía dentro de las mismas máquinas. En este rubro existen empresas específicamente diseñadas a tal efecto en nuestro país y en el mundo y el Régimen de Fomento a las Renovables hubiese sido una gran oportunidad para multiplicar esos casos de éxito con empresas locales. El aumento de eficiencia de estos sistemas es considerablemente alto y una opción a tener en cuenta por todo empresario en condiciones de hacerlo; es solo viable para ciertas industrias e implica altas inversiones generalmente pero en una visión a mediano plazo suelen ser inversiones que se amortizan pronto con grandes réditos.
 

En tercer lugar hay algo al alcance de todos: el aislamiento térmico (para hogares, oficinas, plantas, etc.). Si bien parece un punto más relacionado con lo residencial, hay algunos grandes usuarios de energía eléctrica que podrían ser más eficientes si usaran ciertas precauciones (por ejemplo supermercados y centros comerciales). Tener una buena aislación térmica de las construcciones resulta vital; es mucha la energía que se gasta para mantener ambientes a una temperatura agradable (especialmente si se tiene en cuenta que en nuestras regiones no solemos experimentar temperaturas extremas). Independientemente del famoso “aire en 24ºC” para que no esté prendido tanto tiempo es importante mantener bien aisladas puertas y ventanas, usar materiales de construcción apropiados, cerrar aberturas innecesarias, programar correctamente puertas automáticas, etc.
 

Una consideración respecto a la normativa sobre eficiencia. El hecho que el Sector de Eficiencia Energética no se encuentre integrado al de Fomento de las Energías Renovables (dependen de áreas separadas del mismo Ministerio) es algo que puede entenderse como lamentable, ya que compromete la eficiencia del sistema y sus medidas. Así está previsto en las leyes, que no permiten el ingreso al Régimen de Fomento a las empresas que trabajan en pos de la eficiencia energética (un serio error). Debiera existir un Plan Integral que fomente las energías renovables como una estrategia superadora que fomente el Desarrollo Sustentable y reemplace el uso de combustibles fósiles (todo bajo un solo sector). Esto también unificaría las herramientas y facilitaría el acceso por parte de los particulares a las mismas.
 

Además, obligar a ciertos usuarios a pagar más cara la energía en base a su potencia instalada sin siquiera considerar medidas para intentar que todos los consumidores moderen su consumo y / o aumentar la eficiencia del sistema no puede contar como un acierto en un mercado eléctrico deficitario. La realidad es que un enfoque acertado hubiese permitido a los grandes usuarios reducir esa cuota de consumo de energía de fuente convencional y tomarlo a cuenta de la cuota que tendría que comprar de fuentes renovables (ya que el objetivo real es disminuir el daño ambiental de los fósiles).
 

A pesar de lo mencionado, no todas son malas noticias para el gran usuario. A continuación una serie de herramientas para paliar esta situación:
 

1. Existen varios programas de capacitación sobre eficiencia energética vigentes. Se podría enumerar varios pero simplemente se hará referencia al EUREM que se renueva año a año y cuenta con el aval técnico de la Unión Europea. Esta es una herramienta para resolver problemas de eficiencia con personal propio y sin demasiada ayuda de terceros.
 

2. Una buena iniciativa por parte de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires es la actual Ley de Techos Verdes. La misma básicamente otorga una exención de hasta el 20% en el impuesto municipal a quién mantenga una terraza o techo verde de acuerdo a ciertos parámetros. La existencia del mismo aísla el inmueble térmicamente a la vez que limpia el aire de nuestra ciudad. Claramente no es una herramienta que pueda aprovechar todo el mundo pero se encuentra poco difundida y puede ser de interés tanto para locales como para consorcios.
 

3. Existe una herramienta novedosa dentro del Ministerio de Energía en conjunto con la Unión Industrial Argentina (UIA) que es el Diagnóstico Energético. El mismo es casi sin cargo para el particular y resulta cierto y efectivo para marcar una hoja de ruta en el desarrollo de una política propio de uso racional de la energía de acuerdo a sus parámetros y objetivos. Es de vital importancia destacar que resulta imposible comenzar a trabajar en energía y eficiencia sin realizar este análisis por un especialista, ya que para tomar una decisión informada, al menos hay que saber en dónde se está parado. Para acceder al mismo se debe completar un formulario vía web teniendo el mismo un esquema de subasta de ofertas entre sus proveedores habilitados (sistema que aporta transparencia). La gran ventaja para el sector privado es que estos estudios son totalmente costeados por el Estado, lo que significa que el particular podrá hacerse con un estado de situación completo que le permitirá desarrollar una estrategia (primer paso fundamental en cualquier cambio que se quiera hacer) de forma virtualmente gratuita.
 

4. Una vez conseguido el diagnóstico (y también a través del Ministerio, incluso en base al Diagnóstico recibido) el particular puede postularse para el Fondo Argentino de Eficiencia Energética (FAEE). Es una línea de créditos blandos para empresas que estén comprometidas en mejorar su eficiencia energética (con fondos limitados y fecha de corte inicial al 30/12/16, aunque se supone que debería renovarse). Estas líneas de crédito son inmejorables en el mercado (ver link: tasa del 9% anual fija en pesos, pago en 84 meses con período de gracia de hasta 1 año) y están desarrolladas específicamente para las PyMEs que presenten proyectos de inversión que puedan demostrar una mejora en la eficiencia energética mediante nuevas tecnologías, cambios de procesos productivos y / o cualquier otra acción tendiente a reducir el consumo sin bajar las prestaciones. Esta línea crediticia fue desarrollada en conjunto con el FONAPYME del Ministerio de Producción y está provista de fondos por el Fondo Mundial para el Medio Ambiente.
 

Como conclusión, parece importante señalar que un plan de eficiencia energética bien llevado a cabo por empresas pequeñas y medianas que hoy tengan 300 KW de potencia instalada se puede llegar a disminuir sin riesgos dicha potencia y con ello liberarse de las obligaciones para grandes usuarios de la ley 27.191, que, como ya se vio, en menos de un año gravará el 8% de su consumo eléctrico.
 

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