02/02/2008

La macroeconomía y la conveniencia de la cautela

Los últimos indicadores conocidos muestran que el año pasado la economía creció por encima de lo esperado, y que está en buena posición para enfrentar el complejo escenario internacional. Aun así, en las actuales circunstancias, es preferible operar en base a hipótesis cautelosas, antes que adoptar teorías tranquilizadoras que pueden, en poco tiempo, chocar con la realidad.

Editorial del diario Clarín de Buenos Aires, domingo 27 de enero.

Los últimos indicadores conocidos muestran que el año pasado la economía creció por encima de lo esperado, y que está en buena posición para enfrentar el complejo escenario internacional. Aun así, en las actuales circunstancias, es preferible operar en base a hipótesis cautelosas, antes que adoptar teorías tranquilizadoras que pueden, en poco tiempo, chocar con la realidad.

Según el INDEC, en los nueve primeros meses del año pasado la economía creció un 8,6%, sumando 60 meses de aumento ininterrumpido. El mayor impulso provino del consumo, estimulado por aumentos salariales, jubilatorios y, en menor medida, el incremento del financiamiento. La industria, por otra parte creció un 7,5% en 2007, debido, en buena medida al incremento de la producción automotriz.

Si bien el consumo explica más del 60% del crecimiento, la inversión también aumentó, como se refleja en el mantenimiento de la capacidad instalada ociosa. No obstante, el hecho de que el grado de ocupación sigue siendo muy elevado recuerda la necesidad de acelerar el proceso de inversión para evitar cuellos de botella que puedan impactar en los precios o en la actividad de la producción o los servicios.

Por otra parte, a pesar de la fuerte expansión del consumo interno, las exportaciones aumentaron un 20% hasta llegar al récord de casi 56.000 millones de dólares. Las importaciones crecieron a un ritmo mayor, pero de todos modos el superávit comercial se mantuvo, aunque disminuyendo. El superávit comercial contribuyó, además, a aumentar el nivel de reservas.

Los superávit gemelos del sector público y del comercio exterior, así como el elevado nivel de reservas y la reducción del endeudamiento público en relación al PBI, muestran la solidez de la macroeconomía argentina y su capacidad para afrontar, en mejores condiciones que en años pasados, los problemas del mercado internacional.

No obstante no puede considerarse que sea invulnerable. Si la actividad de los Estados Unidos se desacelera, afectará la demanda internacional de bienes y servicios, así como la oferta de financiamiento, y estimulará tendencias proteccionistas.

Ultimamente se ha difundido la idea de que una caída en la economía estadounidense tendrá pocas consecuencias en el mercado mundial porque el dinamismo de las economías asiáticas está muy apoyado en la expansión de su mercado interno y no depende crucialmente de sus exportaciones. Si bien esto es cierto, no sería prudente descartar que una baja en el mundo industrial reduzca la actividad y la demanda asiática de productos que exporta la Argentina.

Por otra parte, la incertidumbre dominante en el mercado va a provocar una baja en la oferta de financiamiento, que se hará sentir en el sector público y en el privado. En relación a esto hay que recordar que, si bien la Argentina tiene una buena carta de presentación macroeconómica, arrastra el desprestigio del default y de deudas que todavía están impagas.

En cualquier caso, en situaciones de crisis, las conductas previsoras son más aconsejables que las que suele dictar la sobrevaloración de las capacidades propias.

En este sentido, fue positivo el clima imperante en la reunión entre la presidenta Cristina Kirchner y el titular de la CGT, Hugo Moyano, en la cual primó el acuerdo de mantener la moderación en los reclamos salariales. Una escalada de demandas salariales en el actual contexto, en el que confluyen presiones inflacionarias con la incertidumbre externa, sería gravoso para todas las partes involucradas en las negociaciones.

La economía sigue creciendo y los indicadores macroeconómicos permiten enfrentar las turbulencias externas en mejores condiciones que en otros años. Aun así es aconsejable operar en base a hipótesis prudentes, sin descartar una caída en la demanda asiática. Es positivo el clima de moderación que primó en la reunión Cristina Kirchner-Moyano.



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