15/03/2006

Evolución de precios y costos gráficos en la pos-convertibilidad

Es relevante atender la evolución de los precios de los bienes gráficos y también los costos a los que las empresas argentinas deben producir, en particular en el periodo post convertibilidad, es decir la evolución de sus propios precios y los precios de los bienes relevantes en el proceso productivo gráfico

Por el Dr. Joaquín Rafael Ledesma
Presidente de Joaquín R. Ledesma y Asociados

La puja distributiva es un viejo y recurrente conflicto argentino, producto de haber convivido con procesos inflacionarios por más de 40 años. Estos procesos parecían haber quedado en la historia aunque la recuperación de la moneda soberana parece incluir no solo virtudes presentes sino vicios pasados. Esperemos que las lecciones de tres hiperinflaciones (*) nos otorguen la suficiente experiencia para comprender que el camino del progreso económico y social debe estar acompañado por actos racionales únicos capaces de convertir el proceso sostenible en el tiempo.

(*) Dos para algunos ambas en 1989. Tres para quienes incluyen a la de enero de 1991 meses antes del abandono de la moneda soberana.

Los datos generales del comportamiento de nuestra economía muestran una excelente performance solo con la alarma del incipiente proceso inflacionario que la actual administración, intenta administrar con instrumentos que requieren del consenso de los actores económicos para que tengan alguna posibilidad de éxito a mediano plazo.

Sin embargo este proceso de precios administrados padece el ataque de aquel viejo conflicto. La puja distributiva no desapareció y solo puede ser también administrada para que el proceso tenga éxito.

En el caso del sector gráfico se percibe claramente esta cuestión. Los datos oficiales indican claramente un fuerte retraso de los precios del sector frente al conjunto de precios de sus insumos básicos. Este proceso se verifica desde 2004, no es un fenómeno nuevo y fue asimilado por la industria gráfica local resignando participación y rentabilidad. No obstante de continuar sólo provocará un daño en su capacidad de producción que inevitablemente se traducirá en pérdidas de unidades productivas con el consiguiente sacrificio de eficiencia económica y daños sociales.

En estos términos es importante establecer los alcances de la industria en función del bienestar social. Es imposible imaginar un mundo sin bienes de la industria gráfica. Sin libros, revistas, periódicos. Cómo serían la actividad escolar, la conservación, transporte y almacenamiento de alimentos u otro tipo de mercancías, el trabajo en una oficina, la higiene personal. Los bienes gráficos satisfacen necesidades de comunicación, culturales, educativas, artísticas, higiénicas, sanitarias, de distribución, almacenamiento y transporte de todo tipo de mercancías y, en función de ellos, el producto se diseña cumpliendo una serie de requisitos de textura, resistencia, suavidad, absorción, etc.

Los bienes gráficos son ante todo elementos de transmisión de información, de comunicación y cultura. Participan en el proceso de generación de externalidades positivas, interviniendo en la provisión de bienes deseables como los procesos educativos determinantes para la formación de capital humano y por ende en la tasa de crecimiento de la economía.

Es indudable que los bienes gráficos están continuamente presente en nuestras vidas, desde la lista de precios de un supermercado, hasta la boleta electoral que registra nuestro voto pasando por la caja que contiene un remedio o el estuche de algún otro alimento.

No siempre somos conscientes de la importancia de los otros productos gráficos como envase y embalaje en nuestra vida diaria. En forma de cajas y estuches de cartón, sacos, bolsas o expositores, el papel es hoy imprescindible para individualizar y agrupar unidades de venta, dar información sobre el producto, protegerlo, transportarlo y almacenarlo. De hecho, el desarrollo del comercio (hipermercados, marcas, exportación de todo tipo de productos...) no hubiera sido posible sin los envases. El consumo de papel y el polipropileno para la producción de envases y embalajes ha crecido poco más del 40% en los últimos diez años.

A estos tipo de bienes gráficos hay que añadir un sinfín de variedades de productos especiales como los sellos, los papeles de seguridad (papel moneda, lotería, acciones...), El consumo de papel y cartón actúa como índice del nivel de desarrollo de un país, no en vano se trata de un producto estrechamente vinculado a la cultura, la educación, la comunicación, el comercio y el transporte, la sanidad, las finanzas y la higiene.

Otro elemento que nos acerca a la importancia relativa de la gráfica es la relevante participación en la Canasta de Consumo de la Población elaborada por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos.

La actividad Industrial Gráfica constituye un sector atomizado compuesto por 6.400 empresas con una dotación de personal de 50.000 empleados. En el último período ínter- censal económico el valor agregado bruto de la Industria Gráfica registra un incremento que triplica el registrado por valor agregado total de la industria.

Teniendo en cuenta lo señalado anteriormente es relevante atender la evolución de los precios de los bienes gráficos y también los costos a los que las empresas argentinas deben producir, en particular en el periodo post convertibilidad, es decir la evolución de sus propios precios y los precios de los bienes relevantes en el proceso productivo gráfico.



Como se observa el aumento promedio de los costos gráficos, post convertibilidad, fue de 194% mientras que los precios de los productos gráficos se incrementaron en el 71,7%, esta situación evidencia que la posibilidad de continuar produciendo dependerá en una alta medida en que esta situación no se agrave.

Los datos de la balanza comercial externa gráfica muestran claramente que los empresas argentinas perdieron competitividad frente a su competencia externa, aun luego de haber sacrificado rentabilidad.



El déficit de 160 millones de dólares del año 2001 se revirtió a un superávit en los años 2002 a 2004. Ya en el año 2005 retornamos a un déficit de 19 millones que pone de manifiesto la creciente perdida de competitividad pese al significativo esfuerzo realizado por el sector evitando trasladar los mayores costos.

Esta política de consenso y acuerdos requiere del comportamiento social responsable de todos los involucrados, caso contrario implicara el inútil sacrificio de pocos a favor de quienes mantienen posiciones dominantes en el mercado.



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