24/02/2007

Las carreras que se necesitan para el desarrollo

La disponibilidad de profesionales vinculados a la ciencia y la tecnología es indispensable para el desarrollo. La Argentina retrocedió por descuido de la educación y por la desindustrialización. Actualmente hay escasez de ingenieros y técnicos en diversas áreas. Y muy pocos estudiantes eligen disciplinas vinculadas a la ciencia y la técnica. Es necesario incrementar los estímulos para la elección de esas carreras.

Editorial del diario Clarín de Buenos Aires, domingo 11 de febrero de 2007

La distancia entre el tipo de formación desarrollado en las universidades nacionales y las necesidades de las actividades económicas ha sido tradicionalmente elevada y el problema se agrava en la actualidad debido a la insuficiencia de profesionales vinculados con las ciencias exactas. Para reducir esta brecha es necesario que tanto las casas de estudios como los gobiernos nacional y provinciales tomen medidas para estimular la elección de las carreras más necesarias así como reforzar el estudio de matemáticas en la secundaria.

La importancia de las profesiones vinculadas con las disciplinas científicas no es un fenómeno contemporáneo. Ya en el siglo XIX los países que primero organizaron sus sistemas de enseñanza e investigación científico-tecnológica fueron los que más rápido acortaron distancias con Inglaterra, cuya educación seguía privilegiando las disciplinas vinculadas con las ciencias humanas y los negocios. El éxito de Alemania en las industrias de la segunda generación industrial, con la química en primer lugar, es la consecuencia directa de su sólido sistema de enseñanza de ingeniería y de las escuelas técnicas. La articulación entre políticas industriales y el énfasis en el estudio de ciencia y tecnología tuvo un papel relevante en las posteriores experiencias de Japón, a fines del siglo XIX, Corea y Taiwán en la Segunda Posguerra y Finlandia e Irlanda, más recientemente. En India, el centro dinámico de la economía se apoya en la disponibilidad de ingenieros.

La revolución científica y técnica iniciada en los años setenta y la difusión de las técnicas de procesamiento y transmisión de datos a todas las áreas de la actividad productiva, de la gestión pública y privada y de la mayoría de los servicios, colocaron a las carreras vinculadas con la ciencia y la tecnología en el centro de las necesidades económicas, sociales y estratégicas.

En este contexto, la Argentina en los años noventa descuidó la investigación y desarrollo tecnológico, deterioró la educación pública y redujo la enseñanza de matemática en la escuela secundaria. Esa política no tuvo consecuencias prácticas inmediatas porque, al mismo tiempo, se produjo el retroceso de la industria y la extranjerización de la provisión de tecnología.

Pero en los últimos años, apenas la industria comenzó a recuperarse, y ante el encarecimiento de la tecnología extranjera, la escasez de profesionales y trabajadores capacitados en ciencia y técnica se hizo evidente.

Y todo indica que esa escasez seguirá presente por muchos años y que para contar con los recursos necesarios en el futuro sería indispensable introducir desde ahora cambios importantes en el sistema educativo.

Así lo demuestra la composición de las carreras elegidas por los inscriptos en el Ciclo Básico Común (CBC) de la Universidad de Buenos Aires (UBA): menos del 13% de los mismos se anotaron en carreras vinculadas con la ciencia y la técnica, como las diferentes ramas de la ingeniería. Y, dentro de los inscriptos en la Facultad de Ciencias Exactas, se registra un leve aumento en los inscriptos en ingeniería industrial y en ciencias de la computación y un estancamiento en ingeniería química e ingeniería informática. Con el agravante que los inscriptos en computación e informática son muchos menos que los de hace cuatro años.

En la actualidad, el Ministerio de Educación estimula la elección de las carreras científicas a través de becas, lo cual es importante pero insuficiente.

Es necesario, en primer lugar, reforzar la enseñanza de matemática y ciencia en el colegio secundario e incrementar la difusión de las posibilidades y los atractivos de las carreras científicas. Igualmente importante es ampliar los beneficios a los estudiantes de esas carreras así como mejorar las instalaciones y reforzar el equipamiento de las instituciones en las cuales se estudian.

La disponibilidad de profesionales vinculados a la ciencia y la tecnología es indispensable para el desarrollo. La Argentina retrocedió por descuido de la educación y por la desindustrialización. Actualmente hay escasez de ingenieros y técnicos en diversas áreas. Y muy pocos estudiantes eligen disciplinas vinculadas a la ciencia y la técnica. Es necesario incrementar los estímulos para la elección de esas carreras.



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