14/10/2013

Cambios en el funcionamiento educativo para mejores resultados cualitativos

Editorial II en el diario La Nación del domingo 13 de octubre


 

Desde hace tiempo nuestra escuela viene siendo sometida a fundados cuestionamientos críticos por calificados especialistas. Se destacan los problemas referidos a la repitencia, el abandono y la deserción de la escuela media obligatoria. Otra demanda de la cual hay consenso suficiente se vincula con la insatisfactoria calidad de la enseñanza, revelada con objetividad en las pruebas de nivel internacional que periódicamente se han venido administrando.

Superar el desgranamiento de las camadas de alumnos secundarios y acceder al logro de mejores resultados cualitativos, son metas indiscutibles que exigen la puesta en marcha de planes de perfeccionamiento escalonados. Así, en el corto plazo, habría que encarar las situaciones más agudas que padecen las jurisdicciones, en cuanto a los problemas cuantitativos y cualitativos señalados. En el mediano plazo, se trataría de ampliar las ofertas educativas para motivar el reintegro a las aulas de quienes las abandonaron y carecen de puestos de trabajo formales. En plazos mayores se estructuraría progresivamente la reforma de fondo del sistema educativo, que se iría aprobando según controles periódicos de calidad educativa.

En la actualidad, no sólo se admite el cambio, sino que se lo promueve y se lo acelera; lo contrario es juzgado como estancamiento, mal que afecta a nuestra escuela. Ahora bien, los ritmos del cambio no son constantes en las distintas áreas de actividad: creencias religiosas, conocimientos científicos, innovaciones tecnológicas. Es comprensible que los cambios en el funcionamiento educativo requieran respetar un ritmo particular de transformación de acuerdo con el necesario proceso de formación de los docentes para las nuevas formas de ejercicio profesional, el desarrollo y maduración de los alumnos, la selección de los contenidos de aprendizaje, sin omitir la indispensable información a los padres sobre las innovaciones que se introduzcan.

Acerca de los fines que sustentan el proceso de la enseñanza las coincidencias suelen ser mayores. Se pueden proponer entre los objetivos fundamentales: educar para la inclusión social de todos los adolescentes; afirmar una escuela motivadora para el aprendizaje, sensible a las demandas del contexto social y geográfico, que promueva a avanzar en el cumplimiento de estudios superiores y desarrolle habilidades para trabajar con eficacia en un nivel medio de profesionalidad.

Fuente: Editorial II en el diario La Nación del domingo 13 de octubre



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