21/07/2007

Crear conciencia de ahorro

Esta situación por la que atravesamos ha sido recurrente desde que se inició el proceso de reactivación y si bien puede definirse como

Por Ercole Felippa, Presidente de la Federación de Cámaras de Comercio Exterior de la República Argentina

Sentimos una profunda preocupación acerca de la crisis energética por la que está atravesando el país.

Primero y principal debemos llamar a las cosas por su nombre, asumirlas. Claramente hay que admitir que esta situación es una crisis y debemos analizarla como tal, pero desde mi lugar deseo plantear una perspectiva diferente. No es momento de discusiones inútiles y vanas, hoy debemos favorecer el diálogo y el trabajo conjunto para descubrir el camino de una necesaria y urgente solución de fondo.

Esta situación por la que atravesamos ha sido recurrente desde que se inició el proceso de reactivación y si bien puede definirse como "crisis de crecimiento" no es menos grave. No advertirla pone en riesgo el aparato productivo, desarticula las cadenas de valor y su impacto sobre la inflación y la desocupación.

El costo económico que le causa a la economía es altísimo, más aún el impacto que tiene en el deterioro de nuestra imagen en el exterior al no poder cumplir con contratos de exportación. Esto sin mencionar todo lo que provoca en materia de inversiones creando, incluso, cierto nivel de duda en algunas firmas que apostaron a la Argentina.

Más costos

La falta de energía suficiente para mantener la producción de un país en franco crecimiento genera interrupciones y una merma en la productividad; esto trae aparejado graves inconvenientes en los plazos de entrega. En el caso de las empresas exportadoras provoca mayores costos por incumplimientos de contratos y, además, el riesgo inminente de perder un cliente -que seguro costó años captarlo- y desarrollos.

Esta pérdida hará que comiencen a decaer los números de nuestras exportaciones, especialmente, las de bienes manufacturados, que son los que debemos posicionar aún más porque contienen valor agregado y mano de obra argentina.

Cuando tuvimos oportunidad alertamos al Gobierno respecto de la situación que se avecinaba, pero la respuesta fue que no había crisis y que la Argentina tenía el costo de energía más barato que cualquier otro país (es cierto, el Estado subsidió las tarifas para algunos sectores, lo cual es un contrasentido cuando se debe desalentar el consumo de un recurso escaso).

Hoy, la Argentina tiene el costo de energía más caro del mundo: el costo de no tenerla. Indudablemente, sólo hay un camino que es el de asumir y afrontar con absoluta firmeza este problema, no sólo para superar la situación actual, sino para encarar un plan de largo plazo que contemple el crecimiento futuro de nuestra economía. De lo contrario, comenzaremos a tener menos facturación, menos pago de impuestos, índices de desocupación más altos y menos inversiones.

Soluciones de fondo

En tal sentido, deben implementarse acciones que tiendan a encontrar soluciones de fondo, entre ellas, una fuerte campaña de concientización en todos los sectores de la población, con el objetivo de evitar derroches innecesarios, creando una conciencia de ahorro.

Por otro lado, hay que profundizar y acelerar las inversiones que garanticen la existencia de nuevas fuentes de generación de energía o bien la ampliación y tendido de redes ya existentes que acompañen el crecimiento de la economía.

Mientras, debemos dejar de lado las luchas estériles y el pase de culpas porque ello no nos conduce a nada, así como tampoco pedir que les quiten a unos para darle a otros.

Todos podemos y debemos aportar nuestro grano de arena si queremos salir adelante.

Fuente: Suplemento de Comercio Exterior del diario La Nación, 10 de julio de 2007



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