10/01/2005

Señales de un verano inestable

La recomposición de márgenes por parte del comercio, las presiones salariales y el agotamiento de la capacidad instalada en la industria son factores que si bien nadie señala con alarma cobrarán mayor relevancia este año y la administración Kirchner deberá estar atenta. Por José Luis Brea de la Redacción de LA NACION

La primera semana del año acaso haya sido una pequeña muestra de las incómodas sorpresas que 2005 podría depararle al Gobierno en materia económica.

Con la agenda política completamente supeditada a calmar la indignación social por el trágico incendio del boliche de Once -que acaparó la atención de la opinión pública- y las máximas autoridades del Palacio de Hacienda de vacaciones hasta el lanzamiento formal del canje de deuda, el miércoles próximo, la economía permaneció en un segundo plano, saboreando las buenas noticias que trajo el balance de 2004. Boom de consumo por las fiestas, sólido crecimiento del PBI y de las reservas del Banco Central y fuerte repunte de la recaudación, entre otras.

Pero algunas nubes se asomaron en el horizonte del verano. No son más que eso, coinciden analistas, pero bastan para recordar cuán frágil puede ser en la Argentina la sensación de solidez económica ante eventuales cambios de escenario en el nivel local o internacional.

Una de las amenazas es la posibilidad de que la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed) vuelva a subir la tasa de interés de referencia -actualmente en 2,25% anual- el 2 del mes próximo, cuando se reúnan sus autoridades, y que el ritmo de alzas este año sea mayor al que preveía el mercado, que hasta ahora estima un nivel del 3,5% al cabo de este año.

Un mayor rendimiento para las inversiones financieras en Estados Unidos, sumado al elevado grado de seguridad que ofrece ese país, volvería a quitar atractivo a los activos de los países emergentes y podría afectar las expectativas favorables que hoy despierta el canje de deuda argentino.

Los analistas toman nota: luego de que el martes pasado la Fed reveló el contenido de su última reunión de política monetaria, en la que se analizó un eventual retorno de la inflación que daría pie a nuevos incrementos de tasa, el bono Brasil 40 (el de mayor volumen en los mercados internacionales) cayó 4,5 por ciento en apenas dos días.

El riesgo país brasileño, en tanto, creció durante cinco días consecutivos y volvió a superar la barrera de los 400 puntos básicos -cerró el viernes en 417 puntos- tras haber estado por debajo de ese nivel durante casi 20 días.

Un consultor de la City y ex funcionario recuerda que el precio de mercado de la oferta de Buenos Aires que, lanzada en junio pasado, mejoró la de Dubai, era de 25 dólares por cada 100 y hoy, a caballo del creciente atractivo de los mercados emergentes, está en 33 y medio. "Sin hacer nada, la propuesta mejoró en 7000 u 8000 millones de dólares", estima.

Por eso cree que un cambio en la tasa de la Fed a principios de febrero encontraría el canje en pleno desarrollo (cierra el 25 de ese mes) y perjudicaría en un dólar o un dólar y medio la oferta. "Es el problema de no haber lanzado el canje a principios de noviembre, que era la fecha ideal", opina.

Uno de sus colegas es aún más enfático para describir el riesgo de dormirse en los laureles del "milagro argentino" y advierte sobre el inestable humor de los mercados: "En una semana hay euforia y en la otra depresión. El canje es un partido cuyo resultado todavía es incierto". Y recuerda que cuando el Bank of New York estuvo a punto de abandonar el barco como banco organizador se quebró la unidad interna, con peleas entre el presidente Kirchner y el ministro de Economía, Roberto Lavagna.

El analista afirma que hoy nadie puede decir qué grado de adhesión cosechará la oferta. "La verdad es que los únicos que están abrochados son los bonistas locales. Después habrá muchos espectadores que faltando 48 horas se van a subir o no; entonces va a haber mucho marketing, mucha guerra psicológica. Estos dos meses van a ser un parto", pronostica.

Sí, en cambio, se anima a trazar los escenarios post canje: "por debajo del 65% de aceptación el resultado es malo; por encima del 85% es bueno. Hay gente agazapada esperando ver el resultado para hacer juicio".

¿Vuelve la inflación?

Otra cuestión que agitó fantasmas fue el índice de inflación del mes pasado informado por el Indec, que superó todos los pronósticos privados y públicos al llegar al 0,8% y dejar un efecto de arrastre para este mes de cuatro décimas. A él se sumarán los aumentos previstos en taxis, cigarrillos y medicina privada para llevar el número en torno del 1 por ciento.

Economistas que siguen la evolución de los precios mensualmente restan dramatismo a las subas ya que, dicen, por cuestiones estacionales es muy común que el primer trimestre muestre cierto recalentamiento y señalan que el costo de vida está en línea con las proyecciones de principios de 2004.

Por eso uno de ellos considera que no hubo sorpresas. "La inflación cero de noviembre planchó las expectativas y en todo caso no se interpretó bien qué magnitud tendría el aumento del costo de vida en diciembre", considera. "Pero hace unos meses se creía que 2004 cerraba con 6,5% de inflación y finalmente terminó en 6,1 por ciento."

No obstante, una vehemente intervención pública del presidente Kirchner, que amenazó a los empresarios con la intervención del Estado si siguen subiendo los precios, y las declaraciones de uno de los secretarios de la Confederación General del Trabajo, Hugo Moyano, que manifestó su "preocupación absoluta", dieron una dimensión al tema que sólo puede entenderse en términos políticos.

De lo contrario, cabe suponer que el Presidente vuelve a dar pasos en falso cuando incursiona en un terreno que no le es propio, la economía, pero que gusta transitar como gesto de ejercicio del poder.

Sólo el desconocimiento técnico podría explicar la aparente sorpresa ante el recalentamiento de precios provocado por el consumo de las fiestas, alimentado por el operativo "Navidad feliz" que incluyó medidas como el aumento de asignaciones familiares, subas excepcionales para jubilados y beneficiarios de planes sociales y el diferimiento del pago del impuesto a las ganancias para empleados y monotributistas.

En total, el Estado inyectó unos 2500 millones de pesos en un mercado que volvió a sentirle, aunque más no sea en pequeñas dosis, el gusto al consumo.

"Es no entender la naturaleza de las medidas que él mismo adoptó. Espero que sólo se trate de frases destinadas a poner las culpas fuera del Gobierno para no pagar costos políticos por las décimas de más en la inflación", razona uno de los economistas consultados.

La recomposición de márgenes por parte del comercio, las presiones salariales y el agotamiento de la capacidad instalada en la industria son factores que si bien nadie señala con alarma cobrarán mayor relevancia este año y la administración Kirchner deberá estar atenta.

Nadie quiere oír malas noticias cuando ya se ha acostumbrado a escuchar buenas. Estar preparado para afrontarlas es más útil que enojarse con ellas.



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