03/04/2008

La OEA en busca de la legitimidad perdida

Se pone en el tapete nuevamente, y esta vez frente a una OEA relegitimada, revitalizada y más autónoma, la cuestión de si una organización política de países latinoamericanos en la que participan los Estados Unidos es funcional al debate, intereses y visiones de futuro de la región.

Por Manuel Antonio Garretón, sociólogo y docente de la universidad de Chile.

... se pone en el tapete nuevamente, y esta vez frente a una organización autónoma de esos países, la cuestión de si una organización política de países latinoamericanos en la que participan los Estados Unidos es funcional al debate, intereses y visiones de futuro de la región.

Algunos Jefes de Estado ya han planteado informalmente la necesidad de pensar en una organización autónoma, pero de una vez por todas esto tiene que encararse y no seguir, como siempre, esperando una ocasión más "propicia".

Lo cierto es que si estos países aspiran a una mayor integración entre ellos frente al mundo globalizado y los grandes poderes transnacionales, la instancia y organización política son indispensables. Es seguro que una organización autónoma de esos países, en vez de detener o retardar, aceleraría la integración económica y cultural.

Vale la pena recordar a este propósito los conceptos del presidente de Italia, Giorgio Napolitano, en la recepción ofrecida por la presidenta de Chile, Michelle Bachelet (recepción que, curiosamente, fue mediáticamente opacada por la propaganda en torno a la visita de un músico italiano esos mismos días). Napolitano decía que si los países de la región querían superar sus desigualdades y enfrentar la globalización, al mismo tiempo que colaborar con las otras regiones del mundo, debían seguir un camino autónomo de integración semejante al de la Unión Europea.

si es indispensable una organización de los Estados latinoamericanos como parte de un proceso verdadero de integración, ¿qué se hace con la OEA si es que hubiera capacidad y voluntad para avanzar en una organización latinoamericana de Estados?

No estoy convencido de que se trate de desahuciar toda organización con Estados Unidos, porque eso sería dejar a cada país en la indefensión. En un foro común se puede neutralizar en parte la agresividad imperial o al menos obligarla a rendir cuentas, a justificarse, y es un espacio para confrontarla y denunciarla.

Siempre será bueno una instancia de diálogo y de apertura de posibilidades de cooperación en beneficio del desarrollo de nuestros países y de acuerdos para enfrentar grandes problemas del mundo globalizado.

Siempre será bueno una instancia de diálogo y de apertura de posibilidades de cooperación en beneficio del desarrollo de nuestros países y de acuerdos para enfrentar grandes problemas del mundo globalizado. Aunque sabemos la renuencia de Estados Unidos para aceptar las propuestas de los otros países en temas de este tipo, como lo demuestra su actitud frente a la contaminación mundial, por ejemplo. Pero estas formas de asociación no debieran extenderse a cuestiones de conflictos entre los países latinoamericanos, ni a posturas comunes de la región frente a otros problemas y bloques en el mundo.

Los positivos pero limitados acuerdos logrados por los países latinoamericanos recientemente en la OEA y la actitud que frente a ellos tuvieron los Estados Unidos no debieran llevarnos a fortalecer la actual forma de organización política entre nuestros Estados sino a diferenciarla en dos instancias. Una, la que apunta a la integración política, generando una organización autónoma de nuestros Estados. La otra, mucho más circunscripta, que apunta a la cooperación y diálogo con los Estados Unidos. Es a esto únicamente a lo que debiera quedar reducida la actual OEA.

Fuente: Del artículo “La OEA en busca de la legitimidad perdida”, publicado en el diario Clarín, domingo 23 de marzo.



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