14/08/2014

Derecho laboral - Responsabilidad solidaria de las empresas

La actividad de la empresa como eje para evaluar el alcance de su responsabilidad empresaria.

La temática que nos ocupa hoy sigue abarcando a la solidaridad dentro del derecho del trabajo, pero ya enfocada desde otra óptica. Podríamos diferenciar los supuestos de hechos legislados en los artículos 30 y 31 de la Ley de Contrato de Trabajo (LCT), como aquellos en los cuales el epicentro viene a ser la actividad de la empresa, para poder determinar el alcance de la responsabilidad solidaria. Por una cuestión metodológica y entendiendo que es aquí donde el tema es divisible, así lo hemos hecho.

El artículo 30 LCT legisla sobre las posibilidades de que una persona ceda un establecimiento u explotación o que contrate o subcontrate a alguien para una determinada actividad en relación con su establecimiento. Le impone la obligación de control de cumplimiento con las normas del trabajo y con los organismos de la Seguridad Social. Dicho control se enarbola entonces como el quid de la cuestión al momento de determinar la existencia o inexistencia de responsabilidad por actos de quienes hayan contratado con el dueño del establecimiento u explotación.

Además la ley impone la necesidad que las actividades que vayan a acarrear la responsabilidad formen parte de las consideradas normales y específica con respecto al objeto de la explotación comercial que se trate.

Ahora bien, dentro de las formas de vinculación contempladas en el artículo 30 encontramos: subcontratación, cesión total o parcial de un establecimiento comercial a un nuevo explotador, cesión comercial en su totalidad o de su personal. En el último caso será necesaria la conformidad de los trabajadores. En ambos casos cedente y cesionario serán responsables por las deudas laborales anteriores a la cesión y en caso de ausencia de fraude, desde la cesión en adelante, será responsable solamente el nuevo empleador.

Queda a salvo de la solidaridad El Estado cuando se hace una transferencia empresaria a su favor (conf. Art. 230 LCT), no siendo siempre aplicable la misma cuando se trate de transferencias a favor de empresas mixtas, debiendo analizarse cada caso en particular.

Otra forma es la adoptada por diferentes empresas para obtener una mejor cobertura de servicios donde se desarrollan agencias de dicha empresa madre y hasta subagencias (por ejemplo las compañías de telefonía celular). Ante la incursión por parte de la agencia o subagencia en responsabilidad de tipo laboral, acarreará (salvo que pueda demostrar su falta de culpa), la de la empresa principal por solidaridad.

Por último está contemplado legislativamente el supuesto de la subcontratación de una tercera empresa para el desarrollo de una actividad específica a favor de la principal. Más adelante se explicará cuándo podrá ser demostrada la exención de responsabilidad solidaria en estos casos.


La actividad normal y específica
Este es uno de los temas que están ampliamente discutidos en doctrina y en nuestra jurisprudencia, sobre qué debe ser considerado actividad “normal y específica” para determinar la responsabilidad solidaria de una empresa.

La primera postura indica que solamente cabrá extenderle responsabilidad a una empresa principal, cuando el trabajador de la subcontratada o agencia desarrolle actividades que estén directamente relacionadas con el objeto de la explotación. Por ejemplo, la venta de automóviles, que en la mayoría de los casos está descentralizada de la empresa principal.

La segunda, sostiene que se tendrá también acción contra la empresa principal cuando la actividad, aunque no fuera “normal y específica” (entendida como aquella que hace al objeto central de la explotación comercial), sea accesoria, pero a su vez necesaria. Tal sería el caso de las empresas distribuidoras de determinados productos para que sean recibidos por los puntos de venta a los consumidores.

No es objeto del presente trabajo analizar la jurisprudencia y doctrina en una u otra dirección, sí es necesaria la consulta con profesionales del derecho para poder conocer a qué límites llegará la responsabilidad de la empresa.


El buen obrar empresario. Obligaciones
La diligencia del “buen hombre de negocios”, aquella aspiración ideal de comportamiento empresario a la que nuestro ordenamiento jurídico (ley de sociedades comerciales) hace referencia, nos impone obligaciones conforme el segundo párrafo del artículo 30 LCT.

En el mencionado texto legal, se establece una obligación directa y personal al empresario principal de control sobre los trabajadores de la empresa subcontratada, la agencia o del cesionario. Se debe confirmar que en todo momento se cumplan con la totalidad de las inscripciones laborales, retención y depósito de aportes en tiempo y forma, obra social, categorización laboral. En general debe cerciorarse que dentro del plantel de trabajadores no haya irregularidades registrales, a las leyes laborales ni de la seguridad social.

Es necesario que se efectúe directamente por el empresario el mencionado control, ya que el texto normativo es tajante al decir que no podrá ser delegado a terceros y que deberán exhibirse ante pedido de autoridad administrativa todos los comprobantes de cumplimiento del subcontratista, cesionario o agente.

En caso de incumplimiento acarreará la responsabilidad solidaria del empresario principal.


Nunes & Asociados



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