16/05/2017

"La letra manuscrita, ¿ya es una especie en peligro de extinción?"

… algunos de los promotores de la computación de Silicon Valley han señalado como prioritario aprender la escritura manuscrita y, sólo después, ya en los grados superiores del nivel primario, comenzar con la computación.

La cursiva y la lectoescritura
 

La eficacia del trabajo tecnológico, apreciable en el desarrollo de las computadoras, parece justificar actualmente su empleo expansivo en el campo de la educación, incluso en la etapa en que el alumnado inicia el aprendizaje de la lectoescritura. En un pasado que no ha perdido todavía vigencia, había acuerdo en que debían prevalecer en ese tramo inicial las letras manuscritas, tanto cursivas como de imprenta. Si se compara esa forma de aprender, impulsada por sentimientos fundamentales de la vida infantil, con el empleo temprano de la computación y su incesante desarrollo, se advierte una transición llamativa que partía de los afectos como estimulantes del aprendizaje para luego dar lugar a mecanismos que posibilitan mayor eficacia en la rapidez de la escritura o la facilidad de la corrección.
 

La evolución merece ser evaluada en sus efectos, porque es indispensable graduar los cambios que se van imponiendo. La inserción de novedades tan significativas requiere un tiempo apropiado de incorporación entre las habilidades que debe adquirir el alumno, y antes de sustituir los recursos es necesario establecer los méritos de unos y de otros. Así, por ejemplo, en el curso de la enseñanza, generaciones atrás, se le daba valor a la caligrafía. En nuestro tiempo, los cambios producidos por una tipografía mecanizada han marginado las habilidades que permitían ser dueños de "buena letra", útil en las actividades escolares y profesionales.
 

Si se enseñaran temprana y simultáneamente las formas de escritura manuscritas y mediante máquinas, los resultados no serían satisfactorios, y por algo es que algunos de los promotores de la computación de Silicon Valley han señalado como prioritario aprender la escritura manuscrita y, sólo después, ya en los grados superiores del nivel primario, comenzar con la computación. En otras palabras, no se trata de resistir al aprendizaje de esta innovación, sino de ubicarlo en el tiempo adecuado, sin por eso cancelar los aprendizajes del lenguaje manuscrito, indispensable en muchas situaciones y tareas estudiantiles y superiores.
 

Por último, es digno de destacar un reciente artículo de Pedro Luis Barcia, autoridad reconocida en el campo de las letras, que parte de un interrogante motivador: "La letra manuscrita, ¿ya es una especie en peligro de extinción?". Su respuesta señala que no existen hasta hoy estudios que establezcan de modo suficiente la prioridad de la escritura mecanografiada sobre la manuscrita. "Priman las opiniones sobre los datos duros", nos dice; por lo tanto, se imponen la prudencia y el criterio expuesto por Pashi Shalberg y Paul Robert, dos estudiosos del fenómeno educativo finlandés, que enunciaron el criterio de que no se trata de imitar lo actuado por Finlandia, pues en las innovaciones educativas "lo contextual es el terreno básico de partida".
 

Barcia opta por "una convivencia" de los sistemas manuscrito y "tecleado". Y cierra su artículo con una frase de Ezequiel Martínez Estrada: "Lo que se ha elaborado poco a poco no quieras tú borrarlo de un plumazo".
 

Fuente: La Nación, Editorial, Viernes 5 de mayo
 

http://www.lanacion.com.ar/2020714-la-cursiva-y-la-lectoescritura



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