DE INTERÉS  

Mensaje de presidencia: Prudencia en el manejo de los precios gráficos

   


Message of presidency: Care for managing graphic price

The present FAIGA management invites the graphic entrepreneurship to think about the best way of managing prices and investment in order not to put in risk the recovery that was got and to promote the growth on solid basement.

La actual gestión de FAIGA, presidida por el empresario Anselmo L. Morvillo, invita a los colegas del sector a reflexionar sobre el mejor modo de administrar las cotizaciones y las inversiones a fin de no poner en riesgo la reactivación alcanzada y promover el crecimiento sobre bases sólidas.

Las estadísticas demuestran que una gran parte de los establecimientos gráficos tienen ocupada la mayor parte de su capacidad instalada. No es inusual, incluso, que haya plantas que deban tercerizar trabajos. En sí esto es alentador. Indica que la actividad económica está en movimiento. No obstante, en este cuadro de situación debemos analizar los parámetros que lo conforman. En base de los mismos, dialogando todos sobre los mejores medios para alcanzar estabilidad en los precios y no perder competitividad,  trazar las líneas de acción para transitar el año en curso.

Que las máquinas estén en constante marcha es positivo en la medida que la facturación de los productos obtenidos se comercialicen dejando un margen de rentabilidad suficiente para el desenvolvimiento financiero sano de cada empresa. Es imprescindible, por lo tanto, mantener actualizados los costos y elaborar con realismo los presupuestos.


Los costos gráficos no están estáticos, ni en nuestra plaza ni en el mundo. En nuestro medio, junto con la presión fiscal, los índices inflacionarios impulsarán el aumento de los costos laborales. No adelantarse a la inflación y, a la vez, no quedar rezagados, es una premisa política para que las cotizaciones no descoloquen a una empresa pero que tampoco la vayan descapitalizando.

El cliente va a pelear el precio. Es lógico que lo haga. Habrá que fundamentarle por qué el nuevo presupuesto implica un monto mayor. Si un cliente se va sólo por una cuestión de precio no es un buen cliente.  Si la calidad del servicio brindado es de excelencia, el cliente terminará aceptando el precio; y si acaso igual se va, es muy alto el grado de posibilidad de que más adelante vuelva porque habrá extrañado el nivel de producción que recibía. Querer retener un cliente “regalando” precio siempre ha mostrado ser una práctica nociva que, y sobran las experiencias, puede provocar hasta la muerte de una empresa.


Ese comportamiento nefasto de regalar precio con tal de retener un cliente es de antigua data. Ya el Editorial del Nº 1 de Argentina Gráfica, en junio de 1936, se intitulaba “Ante una nueva caída de precios” y en uno de sus párrafos señalaba: “Una sola razón puede haber determinado esta repentina declinación: La disminución de la suma de trabajo en algunos talleres. Esto quiere decir que los dueños de esos talleres, ante el fenómeno de una merma accidental de trabajo, han acordado reducir sus tarifas de precios como medio de volver a tener el volumen de trabajo que antes efectuaban”. Y en el párrafo final increpaba:Trata de extraer beneficios de tu trabajo! ¡Suma la columna... pide precio y anótalo! Es preferible trabajar poco ganando algo a trabajar mucho perdiendo.” En la nota que recuerda los 70 años de nuestra revista, ARGENTINA GRÁFICA CROMÁTICA Nº 392, se incluye esa coincidencia de actitud. Vale la pena volver a leer ese llamado de alerta de nuestros antecesores y reflexionar.

La alta ocupación de la capacidad instalada puede, asimismo, exponer a otra tentación: ampliar el parque de equipos y maquinaria. Un industrial tiene la obligación mantener su planta actualizada. Sin embargo, la inversión en bienes de capital debe ser calculada con cautela. Lo mismo que las exigencias del financiamiento, la determinación del plazo para el retorno de la inversión deberá ser medido con datos ciertos y no con proyecciones imaginadas.

Siendo previsores, presupuestando con sensatez e invirtiendo con prudencia, los empresarios de la industria gráfica podremos conducir nuestros establecimientos para que en este 2008 lleguen a buen puerto, a pesar de las contingencias o turbulencias que se desaten durante su travesía.